Los Problemas del Ministro

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Las últimas actuaciones del ministro de salud han sido muy desafortunadas y quizás no solo las últimas, desde el inicio de la pandemia su actuar ha pasado desde la soberbia hasta la ignorancia cuando reconoce el desconocimiento de la realidad en la que viven miles de chilenos y chilenas día a día.

Quizás sea este desconocimiento lo que no ha permitido “combatir”, utilizando el lenguaje de guerra del gobierno, a este enemigo poderoso llamado «coronavirus». La estrategia de la cuarentena dinámica fue un fracaso, la poca capacidad de autocrítica del gobierno hace que su libreto no cambie, el no haber escuchado a los comités de expertos y otros actores sociales relevantes fue un error que le ha pasado la cuenta. Por otro lado, el constante abandono de la salud pública amparada bajo un modelo de gestión que viene desde la Dictadura y que fue sostenido por todos los gobiernos durante los últimos 30 años ha colapsado incluso antes de la llamada “campaña de invierno”. El panorama nacional es desolador, hoy ya tenemos 100.000 contagiados y más de mil personas fallecidas, ubicándonos dentro de los países a nivel latinoamericano con más contagiados por día con una autoridad que aún no toma el control necesario para dar seguridad a los ciudadanos y ciudadanas.

La quinta región ha visto como los casos de contagiados ha aumentado de mar a cordillera y la voz de las autoridades locales sigue siendo no escuchada. En nuestra zona algo pocas veces visto es que los alcaldes de todas las tendencias políticas hayan solicitado la cuarentena para el valle del Aconcagua, lamentablemente esta petición ha chocado con la ineptitud de las autoridades de gobierno provincial y regional. Al parecer para estas autoridades es más importante la foto entregando la caja de mercadería que dar una solución de fondo a esta problemática. Una cuarentena en todo caso no es suficiente sino se dan las herramientas necesarias a los vecinos y vecinas para que se mantengan en sus casas, aún cuando la caja de mercadería puede considerarse un aporte, esta tiene un periodo perentorio y no sabemos si una vez consumida esta, el gobierno será capaz de entregar una nueva canasta para el consumo de una familia.

Por esto el llamado a cuarentena debe ser coordinado entre todos los actores políticos y sociales dejando claramente señalado que hay servicios que deben seguir funcionando. En ese sentido, debemos ser claros en mencionar que una cuarentena general obligatoria no significa desabastecimiento, sino todo lo contrario, debe permitirse a las personas abastecerse de los alimentos necesarios para este periodo potenciando que esto se realice en ferias y almacenes de barrio que limiten al máximo posible la movilización de las personas desde sus hogares.

Si pensamos en el ideal, el gobierno debió haber asegurado un ingreso mínimo de emergencia, la suspensión de cobros de servicios básicos por lo menos durante 3 meses, protección del empleo evitando al máximo posible los despidos, apoyar realmente a las PYMES con créditos otorgados por CORFO y no por las entidades bancarias y junto con ello inyectar recursos frescos a los municipios.

Lamentablemente las acciones del gobierno en el manejo de la pandemia demuestran que es más importante el negocio y la economía que la vida y seguridad de las personas por lo que estas propuestas difícilmente serán escuchadas. Mientras la pandemia continúa propagándose en las comunidades no solo de nuestro valle sino en todo el país, desprotegidos por un estado que se limita a ser subsidiario y municipios con muy bajas atribuciones y recursos. Ante este escenario, los vecinos y vecinas seguirán dependiendo de ollas comunes y del rol de organizaciones territoriales que proliferan cultivando la solidaridad ante la incapacidad de un Estado ausente por “desconocimiento de la realidad de miles de chilenos y chilenas”