La crisis social y el coronavirus: no todo es culpa de la pandemia

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Daniel Zamorano,Ex gobernador de Los Andes

La pandemia del coronavirus no solo ha contagiado a miles de chilenos y chilenas produciendo la lamentable muerte de más de un millar de personas hasta el momento, sino que ha producido una crisis social que ha demostrado la debilidad del modelo neoliberal para asegurar una vida estable a la ciudadanía. Con esta crisis, además, se ha vuelto a poner en la palestra la pobreza que siempre ha habido en Chile y que ha sido ocultada por la élite, sus medios de comunicación y sus gobiernos.

Para mejorar la respuesta ante esta crisis social es necesario destacar que esta no solo es resultado de la pandemia, sino que también del manejo que ha tenido la autoridad de los aspectos sociales que esta conlleva. Desgraciadamente, como también sucede con lo sanitario, el manejo del gobierno ha sido deficiente y tardío, poniendo como eje central de las medidas adoptadas la defensa del modelo para resguardad sus intereses económicos, y de clase, por sobre la vida y salud de la gente.

Para comprobar lo anterior solo basta comparar los efectos sociales de la pandemia en otros países con lo sucedido en Chile, mientras en otras naciones se prohíbe el despido de los trabajadores y se crean transferencias de dinero para que las personas puedan subsistir, en nuestro país se han despedido miles de personas y otras se han puesto bajo el régimen de la “Ley de Protección del Empleo” que en términos concretos es una ley que protege al empleador y su capital, dejando en manos de los fondos acumulados por los mismos trabajadores/as el pago de sus sueldos.

A esto se suma que las transferencias de recursos a las familias han sido paupérrimas y han tenido el objetivo de que la población siga endeudándose para mantener el negocio de la banca mientras, por otro lado, se han reservado los recursos fiscales para salvar las grandes empresas. En síntesis, se puede tocar el trabajo de la gente, e incluso dejarla morir, por falta de recursos, pero jamás se tocará la ganancia de los dueños del gran capital que es la única prioridad real de este gobierno.

La demostración más decepcionante de todo esto es la entrega de cajas de alimentos a la población en vez de transferirle el dinero directamente. Esta política demuestra claramente la ortodoxia neoliberal del gobierno, que prefiere gastar recursos en comprar cajas a sus aliados empresarios, financiando el negocio de los mismos de siempre, en vez de transferir el dinero a las familias quienes podrían potenciar el comercio de barrio y las ventas de pequeñas empresas. Esta decisión tiene solo una razón ideológica de no querer que la gente reciba recursos directos del Estado para que siempre el mercado tenga que involucrarse y generar una ganancia para la élite empresarial y los súper ricos.

Esta política de la entrega de cajas muestra, además, una faceta a veces olvidada del neoliberalismo, que es el control absoluto de los medios de comunicación y la manipulación de las políticas públicas para su auto reproducción. La entrega de estas cajas por personeros de gobierno con cámaras y propaganda es una de las escenas más patéticas de la política nacional de los últimos tiempos.

En conclusión, desde la sociedad civil y la oposición a este gobierno, no debemos permitir que se instale como verdad que el único responsable de las consecuencias sociales de la pandemia es el virus, sino que influyen enormemente en estos efectos la mala administración económica de la misma con un sesgo ideológico y de clase marcadamente neoliberal. A todo lo anterior se debe sumar que esta crisis sanitaria muestra que las familias chilenas viven en permanente vulnerabilidad y en base al endeudamiento, por lo que no están preparadas para ninguna crisis. En definitiva, la crisis social también es a causa del modelo neoliberal a ultranza chileno y responsabilidad de sus defensores, que siempre han tenido el interés de la ganancia y sus privilegios por sobre las personas.