Por la erradicación del trabajo infantil, yo apruebo

Por Francisca Hidalgo Aspée, Asistente Social

0
43

Desde el año 2002, cada 12 de junio se conmemora el día mundial contra el trabajo infantil, instituido por la OIT, con el objeto de poner en alerta sobre las gravísimas situaciones de los niños, niñas y adolescentes trabajadores de todo el mundo.

Según las cifras entregadas por la organización internacional del trabajo (OIT), existen 218 millones de niños y niñas trabajadores en el mundo, de ellos, 73 millones corresponden a trabajos peligrosos.

En el caso de chile, se estima que hay más de 200.000 niños y niñas, entre 5 y 17 años que trabajan; de estos 107.000 trabajan en condiciones inaceptables, peligrosas o de riesgo.

Frente a estas alarmantes cifras y a las consecuencias negativas a la que se ven expuestos aquellos niños y niñas que trabajan, resulta necesario el despliegue de diversas estrategias que permitan dar un paso más allá de la sensibilización y de una posición crítica respecto al trabajo infantil.  ¿Quién es entonces el encargado de esa tarea?  La respuesta es todos y todas, ya que cada uno de nosotros somos co-garantes de los derechos de los niños/as, pero hay un actor clave y que cobra mayor relevancia y es El Estado, que es quien tiene la responsabilidad legal (al suscribir la Convención Sobre los derechos del Niño, en el año 1990) y moral de generar todas las condiciones necesarias para que los niños y niñas puedan crecer de manera segura y alcanzar su desarrollo pleno.

Frente a eso, ¿es posible garantizarle a los niños y niñas condiciones adecuadas para su desarrollo en el chile actual?

Definitivamente no.  Resulta necesario replantearse no solo las estrategias que hoy puedan desarrollarse en torno a la problemática, sino también las reglas que hoy nos rigen como sociedad y que hemos evidenciado, le dan más valor a los aspectos relacionados con el mercado y sus ganancias, por sobre las reales oportunidades y la dignidad de sus ciudadanos.

Desafortunadamente no podremos superar estas alarmantes cifras, si no somos capaces primero de garantizar mínimamente a los niños/as y sus familias una VIDA DIGNA. 

Se requiere con urgencia políticas públicas que innoven y que dejen atrás el paradigma neoliberal reemplazándolo por el paradigma de los Derechos Humanos.  Es imprescindible  proteger el trabajo e ingresos de sus padres, madres y cuidadores, que les permitan acceder a viviendas dignas, que erradiquen todas las formas de violencia y maltrato hacia mujeres y niños/as.  Necesitamos de una sociedad más consiente, más solidaria y más empoderada en su rol de co-garante de derechos.  Requerimos de instituciones más sensibles y con herramientas reales para apoyar a los niños/as y sus familias y no que los criminalicen por ser pobres.  En definitiva, necesitamos un nuevo pacto social que garantice reales oportunidades a todos y todas, para crecer y vivir con dignidad. 

Por todos los niños y niñas, porque otro chile es posible, yo apruebo!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí