FOTO: CIPER CHILE

En una columna de opinión publicada por CIPER CHILE se plantea que la situación de nuestro país es mucho más grave de lo que conocemos. En la publicación se denuncia que algunas medidas implementadas por la autoridad sanitaria no serán suficientes para salir de la crisis entre ellas señala: Es irreal y peligroso considerar a los ventiladores como la estrategia fundamental para resolver la pandemia. La mortalidad en el caso de tratamiento con respiradores es altísima, más aún cuando la mayor parte de las personas están hoy conectadas a un ventilador mecánico en “UCIs improvisadas». A continuación dejamos un extracto de la publicación y el link para que ´puedan seguir leyendo.

El sistema hospitalario está colapsado. Ya estamos contando de a cientos los muertos por día, no en decenas como hace unas semanas. La medicalización de la crisis llevó al gobierno a poner todos los recursos en fortalecer el sistema hospitalario, en vez de enfrentar la pandemia desde la prevención del contagio y la mitigación del impacto sobre los contagiados.

El gobierno no comunicó de modo coherente y sistemático la gravedad del virus y, la evidencia sugiere, que se alimentó la idea que contagiarse no era un peligro en un país con suficientes camas y respiradores. Este mantra se repite hasta hoy en el discurso gubernamental, y ha desestimulado el énfasis en parar el contagio, a pesar de las advertencias de científicos y expertos, como también de lo que se observaba en países que ya se encontraban en el pico de contagios, enfermedad y muerte.

En Chile se alimentó, por lo tanto, una suerte de aceptación del contagio y una tremenda autocomplacencia de una estrategia que una y otra vez mostró estar fracasando.

Terminar con el contagio nos tomará al menos el doble de tiempo de lo que le tomó a Italia, España o Alemania. Considere, por ejemplo, que Italia decretó la cuarentena total el 9 de marzo cuando tenía 7.985 contagiados y 473 personas fallecidas . Y comenzó a levantar sus cuarentenas (fase 2) casi dos meses después, el 4 de mayo, sin descartar otras medidas de confinamiento. Chile, entonces debiera estar al menos hasta agosto con áreas extensas en confinamiento. Con la insistencia en cuarentenas de áreas pequeñas (“dinámicas”, a nivel comunal o subcomunal), es posible esperar que esta situación se alargue aún más, dado que las cuarentenas para ser efectivas, requieren aplicarse sobre ciudades enteras como mínimo.

Si el gobierno continúa con una estrategia de contagio progresivo y no acepta ayuda experta, entonces la catástrofe será aún mayor. Chile podría estar entre 6 y 8 meses con confinamientos, lamentando cientos de miles de enfermos, decenas de miles de fallecimientos y con una economía fuertemente debilitada. El germen de una crisis social violenta debe también estar en nuestras mentes.

UN DESASTRE POR ELECCIÓN

La devastación en Italia, especialmente en la región de Lombardía está en el imaginario global de la pandemia. Ciertas particularidades sociales y culturales nos hacen pensar en paralelos importantes: nuestra permanente necesidad de compartir de modo cercano y una infraestructura de salud pública desmantelada por políticas neoliberales que antecedieron a la llegada del coronavirus. Es importante entender que las pandemias intensifican y visibilizan la desigualdad y la precariedad. Las pandemias no son sólo una amenaza biológica. Una pandemia es un desastre por diseño y elección. El virus carece de intencionalidad y solo actúa dinamitando el espejismo de una sociedad en la cual no todos tienen derecho a la salud, la vivienda, la educación, un ingreso digno, y la participación en las decisiones que definen una nación.

Para salir del desastre en el que estamos, debemos aprender de las buenas medidas de otros países, pero también de nuestros errores. A pesar de la devastación que observamos, tenemos también mucha experiencia frente a situaciones adversas. La identidad de Chile está determinada por nuestros grandes terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, aluviones, incendios, y graves sequías. Todavía podemos salvar muchas vidas.

Un error importante fue no poner atención a la experiencia de otros países para elegir la estrategia con mayor probabilidad de éxito. Hay claves que indican que la que eligió el gobierno, aún no explicitada en un reporte oficial, fue la del contagio progresivo. Esta estrategia se derrumbó como un castillo de naipes. Otro error fue el triunfalismo prematuro, un espejismo peligroso que debemos abandonar. Debemos asumir que somos como muchos otros países, con sus recursos y sus falencias. Es probable que para corregir esto sea necesario cambiar al equipo a cargo de la pandemia en el Ministerio de Salud.

A continuación dejamos el link de la publicación https://ciperchile.cl/2020/06/13/el-desastre-esta-aqui/