Covid 19- Cómo ser Adulto Mayor y no Morir en el Intento

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Natalia Zúñiga Ex directora metropolitana SENAMA

El olvido puede transformarse en una grave forma de maltrato; la memoria, por el contrario, nos previene de cometer muchos errores. Pero ¿Qué ocurre cuando el olvido viene de parte del estado?  ¿O del gobierno?

Vamos a hacer un ejercicio simple. Pensemos que una persona mayor quiere sacar un permiso temporal o un salvoconducto, como muchos hacemos para trabajar o salir a hacer trámites urgentes. Al menos a mí la comisaria virtual me resulta bastante amigable, en poco tiempo saco los permisos que llegan de inmediato a mi correo electrónico; no necesito ni siquiera imprimirlo, porque tengo el correo en el celular y además lo puedo bajar directo desde la comisaria virtual y tenerlo en mi teléfono móvil.

Ahora imaginemos esta misma situación con una persona que tiene más de 60 años. De acuerdo a la encuesta CASEN 2017, este es el grupo etario con mayor tasa de analfabetismo: 8,2%, y  menor uso de internet: 68,5%. La primera barrera a la que se enfrenta es a tener o no internet en su casa para obtener en este permiso. Supongamos que tiene, o que cuenta con algún familiar que le puede compartir sus datos móviles. La segunda barrera es la tenencia de un dispositivo que le permita acceder al trámite, es decir un teléfono inteligente o un computador. Pensemos que esta persona mayor ya superó estas dos barreras. Cuenta con un computador en su casa conectado a internet. Entonces aparece un tercer obstáculo: saber manejar estos dispositivos para hacer el trámite (hecho que para algunos es casi obvio, pero que representa gran dificultad para quienes no están acostumbrados). Imaginemos que esta persona sabe usarlo, o alguien le fue dando las indicaciones para que pudiese sacar el permiso. Entonces habiendo pasado ya cinco barreras excluyentes la persona no cuenta con una impresora o un teléfono móvil para andar con su permiso. Es decir, puede sacarlo, pero no lo puede llevar consigo. Pues como podrán imaginar, quienes no cuentan con los recursos, no saben o no pueden o simplemente no habían necesitado usar un correo electrónico, no tienen por qué tenerlo. 

El ejemplo anterior es uno de los muchos que podemos encontrar en las nuevas formas de adaptarnos a vivir en confinamiento. Olvidos de parte del Estado hay infinitos, partiendo por la prohibición de salir a personas mayores de 75 años sin entregar ninguna herramienta para que ésta se mantenga en casa cubriendo sus necesidades básicas.

El olvido es una forma de maltrato. Ese olvido le ocurre a quienes gobiernan (y tienen la obligación de no olvidar) y en algunos casos también a las familias y a cada uno o cada una.  Por eso este  15 de junio,  Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, es necesario cuestionarnos sobre la memoria y el olvido, sobre todo, cuando el olvido se ha transformado en una forma de maltrato estructural.