NO FUE LA MANZANA…

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No fue el mito religioso de Adán y Eva la catástrofe de nuestra humanidad. Tampoco un supuesto gen de la avaricia que cargamos como especie humana. Fue simplemente la propiedad privada que marcó el inicio del desmembramiento de la comunidad matrilineal, comunidad ancestral donde la tierra y las herramientas de producción eran de propiedad común y, por lo tanto, también común el fruto del trabajo colectivo en pro del bienestar del conjunto. Con el desarrollo del pastoreo y la agricultura la producción de alimentos y otros bienes aumenta. El excedente da origen a la propiedad privada que va prevaleciendo gradualmente sobre la propiedad común. Aquel productor particular centró sus energías ya no en el trabajo integral de la sociedad. La responsabilidad social es desplazada por el interés individual y la posesión de las cosas materiales. El quiebre de la propiedad colectiva no solo lo distancia de la comunidad, sino que también de sí mismo bajo el imperio de los intereses privados. Con el excedente producido nace por primera vez la posibilidad de alimentar a un esclavo e inaugura la historia del patriarcado y la lucha de clases, el surgimiento del Estado que velará por los intereses de las clases dominantes.

Y en efecto, el Estado nació para proteger los intereses de la clase dominante, y utilizado hasta el día de hoy para amortiguar los antagonismos inconciliables entre explotadores y explotados. En palabras de Federico Engels: « Y ese orden, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado… y como al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida ».

El término « democracia », viene del griego: Demo pueblo, y kratos, autoridad. Gobierno en que el pueblo ejerce la autoridad. Pero en la antigua Grecia era legal la esclavitud y tampoco podían votar las mujeres.

En el periodo feudal, comprendido entre los siglos IX Y XV predominó la servidumbre, y el siervo podía, inclusive, venderse junto a la tierra. En el siglo XVI se desarrolla la manufactura y la producción en serie mecanizada entra en confrontación dialéctica con las antiguas relaciones de producción feudal: La producción agrícola del campo y la producción tecnológica que daría origen a la pequeña y gran industria. Esta contradicción antagónica entre burgueses y los monarcas representantes de la antigua forma de producir, se resuelve con el levantamiento armado de la burguesía y la coronación del capitalismo en la Revolución Francesa ( 1789 – 1799 ). Las y los desposeídos sin tierra del feudalismo pasan a ser desposeídos de la tierra y de los medios de producción capitalistas. No les queda más que vender su fuerza de trabajo, convirtiéndose en mercancía rentable del capitalista, dueño de la tierra y de los medios de producción. Poseedor del capital que crece con la explotación de la fuerza de trabajo y la anarquía de la producción mercantil. El capitalismo mercantil de Europa ( S XVI, XVII y primera mitad del s XVIII ) se fortaleció principalmente con la sangre de África y Abya Yala ( América )… Más de 80 millones de indígenas fueron sacrificados en honor al mercantilismo. Explotación, hambre y enfermedades traídas por los conquistadores acabaron con sus vidas. África también padeció el exterminio de unos 20 millones de sus hijxs en el denominado, Triangulo Negrero. He ahí la acumulación originaria que impulsó el capitalismo industrial de Europa… Acumulación originaria teñida de horrores y sufrimientos.

Surge en Inglaterra ( siglo XIX ) el monopolio de los carteles y truss, estudiados por Lenin. El desarrollo científico en la lucha por la posesión del mundo marcaría la nueva ruta del dolor. Inglaterra toma la delantera con el desarrollo de la máquina de vapor y se abalanza sobre las materias primas, mercados y mano de obra barata. La codicia y el egoísmo que mueve al capitalismo se transformaba en imperialismo: La fusión del capital bancario y el industrial da origen a la oligarquía financiera.

Ya fundamentados podemos decir: Ni explotados ni explotar a otros. La verdadera democracia no consiste en utilizar la fuerza de trabajo ajena para hacer crecer mezquinos intereses personales. Un sistema basado en la codicia y la competencia no puede tener otro destino que la autodestrucción de la especie humana. La enemistad y las guerras son el resultado de ello.

Somos seres sociales, y como tales nos corresponde compartir los frutos de nuestro trabajo. Vivimos sobre una misma Tierra y bajo un mismo sol.

El socialismo es el camino para superar las contradicciones inadmisibles de la historia, y reencontrarnos como humanidad en la nueva sociedad del futuro con la extinción del Estado y el florecimiento en plenitud de nuestra humanidad: El comunismo.

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