Neoliberalismo y su vieja costumbre de castigar al pueblo en estado de catástrofe

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Ricardo "Kako" Covarrubias, concejal electo de San Felipe

Para nadie es un misterio que el Covid 19 lo está pagando el pueblo en todos sus méritos porque el gobierno no es capaz de dar respuestas sólidas y concretas desde el segundo piso de La Moneda para apoyar a todas las familias que se han visto afectadas desde comienzos del 2020 frente a esta pandemia por todas las consecuencias que conlleva, con cesantía y precariedad laboral Hay que ser claros y hay que recobrar la memoria histórica no tan lejana; el 3 de marzo de 1985 la zona central de Chile sufrió uno de los terremotos más horrendos y aparte de dejar víctimas y heridos, dejó un millón de damnificados y el gobierno de ese entonces, de la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet, echó manos al 10,6 por ciento de los jubilados para llevar adelante su reconstrucción. Una vez más el pueblo pagó la catástrofe.
En tal sentido, los pensionados, aparte de toda la crisis social y económica que vivió por esos años nuestro país, fueron presa de los hijos de Milton Friedman, quienes sin ningún atisbo de oposición dispusieron de los dineros de los jubilados. Hay que ser enfático en decir que a los pensionados y montepiadas les robaron ese 10, 6 por ciento y muchos de ellos murieron esperando que les reintegraran ese dinero.
Ahora los hijos de los Chicago Boys, hacen de las suyas cuando tratan de hacer “gallito” mediante el Tribunal Constitucional para oponerse al retiro del 10% de los fondos previsionales, pero al mismo tiempo presentan propuestas que al final de cuenta vienen con cargo de los propios trabajadores para ser implementados. O sea que la catástrofe de esta pandemia la pagan nuevamente los trabajadores.
Estos dos escenarios son muy parecidos cuando revisamos sus orígenes previos: En 1984 nuestro país vivía en extremo difícil momento por la crisis de 1982 que seguía perturbando a la economía chilena, la que se vio claramente afectada por el problema de la deuda externa, con una tasa de desocupación que superaba el 13,9 por ciento.
Ahora el problema es parecido porque las cifras entregadas por el INE mediante la Encuesta Nacional de Estadísticas entre los meses de diciembre de 2020 y febrero de 2021 hablan de un 10,3 por ciento en su tasa de desocupación, la que terminada la temporada de cosecha frutícola se verá incrementada y representada en las ollas comunes donde San Felipe no quedará al margen de la faltas de políticas públicas que vayan en favor de nuestro pueblo.

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