Pandemia: entre la incertidumbre y la muerte. Una perspectiva desde la historia y la sobrevivencia.

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En tiempos de pandemia mundial (COVID-19), se convive con la muerte a
diario…Sí, pues la enfermedad, puede que no mate a tantos, pero se contagia tan rápido que
la probabilidad de enfermar y agravarse es fuerte. Y me vino a la cabeza, lo que una vez
dijo un profe de la universidad de la carrera de Pedagogía en Historia, de cómo lidiaron con
la muerte las muchas generaciones anteriores, con sus palabras que eran parecido a esto:
“dormían tranquilos y vivían tranquilos, porque sabían que podían no despertar”…En el
fondo la muerte, cómo lo ha sido para muchas civilizaciones y pueblos, se vuelve una etapa
de la vida. Empero, nuestras generaciones actuales aprendimos a vivir sin ella, o viéndola
de manera “naturalmente lejana”. Siendo, lo más cercano a ella, aquellas que vivieron en
dictadura, que sabían que la violencia y la maldad venían de parte del mismo Estado, el que
los podía hacer desaparecer y asesinar en cualquier momento.
En tanto, aprendimos a existir en la seguridad de vivir hasta “viejo o vieja”, si vivías
en un lugar “seguro” de la ciudad y te adaptabas a la realidad de la mejor manera posible.
Pero esta pandemia nos removió todo, ya el estallido social había fragmentado la
cotidianeidad, la cual se volvió a reconfigurar de tal manera que terminará de desaparecer,-
al menos por un tiempo,- la seguridad se esfumó y se acercó a nosotros la enfermedad y la
muerte. Primero de manera lejana, pero luego cada vez más cerca. Sí, este enemigo
invisible llamado COVID-19, se volvió invencible bajo el manto de la mala administración
y la inexperiencia de las autoridades (que no velan ni velarán por la población) con
decisiones alejadas de toda lógica y la irresponsabilidad de una parte de la población (que
no cree o no le toma el peso a la enfermedad) o aquellos que no se pueden dejar de exponer
por la “necesidad” de sobrevivir a la pobreza, el hambre y las deudas.- los que están
plenamente justificados dado el sistema económico imperante y falta de un Estado que
cubra necesidades básicas en pos de proteger la salud de la ciudadanía.
Dado lo anterior y volviendo al tema “muerte”, nos enfrentamos a la misma “cara a
cara” y aunque, muchos lo pongan en duda, se hace patente que ésta está atacándonos
desde la depresión, la ansiedad y el estrés. El otro día me preguntaba cómo vivieron su
realidad aquellos personajes del pasado que sobrevivieron a guerras mundiales, a pestes-
recordemos la peste negra o la gripe española, y a la muerte como compañera constante.
Tal vez, la necesidad de sobrevivencia y de la naturalidad de la muerte, como un paso más
en la vida les permitió bloquear emociones; lo que mezclado con las creencias religiosas de
cada grupo, les permitió vivir a diario con la muerte en masa y acompañándolos
constantemente. Empero, nosotros como nuevas generaciones, nos permitimos ver la
muerte más lejana y que ahora, al verla tan inmediata, se vuelva una “lluvia de emociones”,
dentro de la incertidumbre y la angustia de vivir el día a día, con la muerte en la puerta. Y a
la par del impacto del “alejamiento social”, vino el de la gran posibilidad de contagiarse
“por una gotita” de saliva ajena, que traía consigo el ahogo, la fiebre, la tos y una serie de

síntomas desconocidos. En la guerra conocías al enemigo y su armamento,- pero así como
en la Primera Guerra Mundial, los armamentos y su destrucción se hacían desconocidos y
se tardaron en ser familiares,- hoy también, sólo conocemos parcialmente a este enemigo, al
cual prevenimos, pero no sabemos cómo eliminar.
Nuestros antepasados, aprendieron a vivir en la “incertidumbre” y de la mano de la
defunción,- si estudiamos incluso, los cementerios sabremos como en ellos no se negaba y
sólo aceptaban la muerte, como parte de la “vida”, en tumbas que son sobrias y de poco
color,- a diferencia de las nuevas generaciones, que estamos recién aprendiendo a vivir con
ambas,- que alguna autora argentina denominó “negar la muerte” en los cementerios con
mucho color, flores, peluches, imágenes y símbolos varios, nos permitan ver la “vida
después de la muerte” en esta realidad,-en lo que se nos ha enseñado a ver el fin de la vida
desde la tragedia y el dolor.
Aprender a vivir con la muerte y la incertidumbre es difícil,- el miedo constante a la
muerte y la enfermedad nos ha vuelto débiles, pero humanos,-y lo he vivido en carne
propia.- Es así como hoy podemos desahogarnos de maneras que nuestros antepasados no
pudieron,- pintar, escribir, dibujar, grabar un video en una red social, conversar por una de
las mismas, etc. – y darle forma a las emociones es clave para poder sobrevivir y vivir
sanamente esta horrible pandemia. No solucionará nuestro problema, pero si nos dará una
perspectiva para auto comprendernos y poder sanar. La muerte está cerca, pero mientras
haya vida…Cuídese e intente no sucumbir a ella, mientras respira. Nuestros antepasados
sobrevivieron a mucho y sucumbieron a más. Guiémonos por su fuerza y sabiduría.

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