Cuidado que no le engañen

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En estos días los chilenos hemos visto  por los medios de prensa nacional a los organismos que agrupan al empresariado agrícola a través de  FEDEFRUTA, donde indican que más de la mitad de los productores frutícolas tienen entre un 50% y un 70% menos de trabajadores en sus respectivas faenas, aduciendo que para septiembre tendrán un déficit que sobrepasará los 150 mil operarios.

En sus argumentos mencionan que este escenario se debe a que los trabajadores que laboraban para este sector productivo, se niegan a hacerlo por temor a perder sus apoyos estatales si llegan a firmar un contrato, y en su mensaje puntualizan “que debe existir una campaña para dar a entender a la población que pueden trabajar sin renunciar a los beneficios durante la pandemia”.

Lógicamente que en sus discursos responsabilizan entre otras cosas a la falta de mano de obra por efecto del sistema educativo telemático por cuanto están instalando de que los niños menores de edad retornen a sus clases presenciales para que sus padres y madres retornen  a sus faenas, pero esto lleva emparejado el encarecimiento de la misma y esa es su preocupación de fondo a pesar que tenemos leyes laborales leoninas que precarizan el empleo y el respeto a la cancelación previsional a pesar de sus descuentos, porque muchos es estos recurren a la aplicación del subcontrato para eludir los compromisos.

Pero también debemos ser claros en que la pandemia la están pagando los propios trabajadores con sus retiros previsionales y los bonos de cesantía, los que les pertenecen aunque al empresariado no les guste, pero deben asumir la responsabilidad de que la gente que labora en el campo agroindustrial no quieran trabajar en sus producciones frutícolas es por los propios efectos que han provocado desde hace más de 40 años, desde que dijeron en todos sus tonos exportadores que en Chile se estaba viviendo el boom frutícola, pero que los trabajadores chilenos nunca lo vieron, solamente lo percibieron los banqueros disponiendo créditos a pequeños parceleros con capacidad de endeudamiento para posteriormente consumirlos en el remate y ponerlos en manos de las grandes exportadoras y transnacionales.

Es importante regular el sistema laboral para nuestros trabajadores, con sueldos dignos por las horas trabajadas, cancelarles sus horas de sobretiempo, pagarles bien los tratos, pagarles como corresponde sus previsiones, hacerles contratos directos y no mediante el subcontrato o sea con rostros visibles y no con empresarios fantasmas que a la hora de pagar desaparecen sin que ningún tribunal se haga responsable de investigar y sancionar la trampa como también con una dirección del trabajo que responda a las exigencias y NO que aparezca como una oficina que sirve solamente para recoger una denuncia como un mero trámite.

Así es que antes de ponerse a llorar y mirar el segundo piso de La Moneda, primero regulen bien este sistema productivo porque todos los años se pasan de listos y a pesar de realizar los descuentos no integran los dineros  previsionales pero como siempre todos los responsables miran para la galería metiéndole la mano al bolsillo de las trabajadoras y trabajadores.