Y la cultura …¿Pa´cuándo?

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Recuerdo las palabras de la ministra Valdés cuando en plena pandemia dijo: “un peso que se coloque en Cultura, es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos”. O sea ni  a la ministra de cultura le importa la cultura, entonces no es ni será prioridad.

            En resumidas cuentas, ella dijo lo que muchos de su sector y una parte no menor de la sociedad piensan: la cultura como un gasto innecesario que sólo es desperdicio de recursos. Y allí me viene a la mente los trabajadores de la cultura tan variados y según la autoridad innecesarios. Desde el músico, el actor, el escritor o incluso el investigador que queda a la deriva en estas situaciones. Y allí me acuerdo de la pandemia y como la cultura, estuvo siempre allí, desde los actores que prestaron su talento en las redes sociales y nos hicieron reír o emocionarnos, o el músico que prestó su talento para agradar al mundo, o el profesor que mostraba lo que sabía o el escritor que publicaba lo que sentía…Seamos sinceros la cultura es una necesidad del ser humano desde lo más profundo de su ser. Y todo lo que conlleva, incluso el patrimonio cultural material e inmaterial, aquello que está en fotografías, en estatuas o tradiciones, o en recuerdos que van más allá de un edificio o estatua y que convive con nuestra comunidad a diario.  Empero, en  pandemia nos escupieron en la cara, al decirnos que nada de esto les interesaba, que era un gasto y no una inversión.

            Pero la cultura siempre despreciada, es la única que despierta emociones, la única que nos engrandece, no enseña múltiples habilidades (conocer, interpretar, etc.), nos entretiene y muchas veces incluso sirve para sanar el alma (arte terapia y la escritura terapéutica). No por nada para los griegos la creación y el pensamiento eran la base de la construcción cultural. Y no por nada se mantuvo vigente sutilmente en la Edad Media, para revivir en el Renacimiento europeo y mantenerse viva hasta el día de hoy. Grandes construcciones arquitectónicas adornaron su culto a los dioses, pero también el teatro o las ágoras donde los hombres y algunas mujeres construyeron el conocimiento, el arte, la filosofía y la literatura. Pero esa fue parte de la época dorada, cuando en algunos momentos la humanidad logra considerar la cultura y sus variantes como parte de las necesidades fundamentales de la persona. Alimento para el alma y no sólo sobrevivencia del cuerpo.

            Y sí, es verdad que Europa, EEUU y otros países nos llevan la delantera en cuanto a la cultura y su valorización desde la memoria, la entretención y como parte fundamental de la vida y educación del ciudadano y ciudadana. Empero, lamentablemente desde hace un par de años la cultura dejó de ser importante para Chile, hasta 1973 el Estado fue parte de su potenciación incluso desde el patrimonio cultural. Empero, luego de esa época de oro, vino el declive y la desvalorización estatal y social de la misma. Nos alejamos de los valores de la humanidad, cuando nos acercaron el alimento para el alma. Pasamos a ser sólo individuos sobreviviendo en  un mundo hostil, en el que se lucha por lo básico: alimento, vivienda, salud y educación y nuestra alma se muere de  hambre. Nos enseñan que una cosa no puede ser acompañada de la otra.

            Y la cultura, ¿pa´cuándo? No sé. Me gustaría hacerles llegar cultura a sus casas y ayudarles a través de ella a sobrevivir el día a día. Pero no siempre se puede y sólo unos poco tratamos de acercarla a las personas. La autoridad siempre la va a tirar pa´l final. Y para los que la sostienen se hace difícil, más cuando nos ven como un gasto y no una inversión. Te invito a cambiar tu mentalidad. Pues  si los que gobiernan nos ven como un gasto, tú que lees un libro o un cuento, admiras una obra de arte o alguna muestra de un museo, aprendes o te diviertes con el video de quien te quiere mostrar una historia o te muestra lo que sabe, si tú crees que la memoria de las estatuas o tradiciones es importante, sólo tú puedes revalorizar la cultura en su máximo esplendor. Volvamos a alimentar nuestra alma, ella lo necesita. Volvamos a ver la cultura como una necesidad para cualquier persona.

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