Revaloricemos el patrimonio desde la comunidad.

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Hace un tiempo conocí la experiencia de un ex profesor del Magister en Arte mención Patrimonio de la Upla, del que fui alumna, don Marco Múñoz, quien en Playa Ancha líderó una investigación en la que trabajó activamente con la población del lugar y a través de ella reconocer los elementos patrimoniales del lugar. En el fondo qué consideraba la misma población, como patrimonio cultural de su territorio. Y allí, la memoria colectiva y las percepciones marcaron un antes y un después, pues lo que los investigadores percibimos como patrimonio, no siempre coincide con lo que la población que habita y vive ese lugar percibe como tal.

            Y eso me llevó a pensar en cómo se hace necesario para San Felipe estudiar desde la gente, el patrimonio cultural histórico y religioso de nuestro territorio, que muchas veces ha sido estudiado por expertos y autoridades, pero no hemos escuchado a las personas y habitar: memoria colectiva, historia personal, experiencias y argumentos de la población para considerar tal o cual lugar como un espacio de importancia. Trabajar desde y para la comunidad el patrimonio cultural e incluso natural.

            Recuerdo que en mi investigación de tesis de pregrado trabajé con estos datos en la ciudad de San Felipe,  desde un punto de vista más acotado, pero concluí que la memoria colectiva estaba cercana a los espacios vacíos, en los recuerdos arraigados en lo que fue y se destacaban lugares como: las ruinas de la ex Hacienda de Quilpué, edificios que fueron transformados como el Teatro Municipal que pasó a ser la plaza Cívica y la Gobernación, entre otros.

            Y sí, se hace necesario escuchar a la población de la comuna,  pues podemos aprender mucho de la memoria colectiva e individual, para por fin armar la historia y revalorizar lo que la población quiere y necesita, aquello que valora y desde allí apoyar desde lo académico investigativo y desde las autoridades poner en practica políticas públicas necesarias para su revalorización y difusión.

            Pues si bien, el patrimonio y la cultura siempre son dejados de lado por quienes nos gobiernan, la población en general valora su territorio y lo que de él surge. Los lugares son valorados desde la memoria y la topofilia (amor por el terruño), entonces quien mejor para definir lo que de verdad es el patrimonio de nuestra comuna y valle, que desde la población que lo vive desde la cotidianeidad y memorias personales. E  incluso proyectar desde su percepción de futuro, cómo revalorizarlo y ponerlo en valor para su disfrute por la comunidad.

Escuchemos a la comunidad como se viene haciendo por parte de algunas nuevas autoridades y protejamos el patrimonio que ellos perciben como tal.

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